Hola otra vez, este sábado me siento muy inspirada...
Bueno, antes que nada, deciros que los blogs que tenéis en la columna izquierda son los de mis compañeros, que están muuuy bien hechos y os pueden resultar útiles (a nivel personal, también para completar con este blog) ya que tratamos todos problemas complementarios : la responsabilidad, la suerte moral, la autoridad... etc. A lo mejor alguno de vosotros ha tenido ya la curiosidad de pinchar los enlaces, y sino, pues ya sabéis ;-)
¿Habéis oído hablar del anillo de Gyges? En el segundo libro de la República de Platon, recurre Glaucón a esa leyenda para apoyar la tésis según la cual no aplicamos la ley moral por y en sí misma. Un pastor estaba estupendamente con sus ovejas, en su prado o donde fuera. Una tormenta se desató y se abrió una grieta; el pastor se metió en ella y encontró un anillo, del cual se aproprió (es un relato mitológico, chic@s). Fue descrubiendo que al girar el anillo, se volvía él invisible para los demás. Gracias a ello, pudo seducir a la reina, conspirar con ella contra el rey, matarlo y hacerse con la corona. Glaucón sostiene que cualquiera en posesión de tal anillo transgrediría las normas morales, ya que nadie le vería, nadie podría acusarle. Es una forma de decir que la ley moral se aplica por mierdo a los demás, por lo tanto a la autoridad externa. Y vosotros, si tuviérais un anillo de Gyges, ¿qué cambiaría en vuestra conducta moral?
Carlo Ginzburg, un historiador italiano nacido en el 1939, recoge en su artículo "Matar a un mandarín chino" (en Ojazos de madera) ciertas implicaciones morales de la distancia, paseándose por textos de filósofos y/o literatos clásicos como Aristóteles, Diderot, Adam Smith o Chateaubriand. No voy a resumirlo aquí, aunque si os interesa el tema, puedo pasaros el texto (es cortito, muy claro y sobre todo descolocador, interesantísimo). Básicamente plantea el dilema, llevado a su extremo con el invento de la bomba atómica, de las implicaciones morales de la distancia (física y temporal). En un momento dado de El sueño de Cassandra (película de Woody Allen), los protagonistas tienen que matar a un hombre que desconocen, y casualmente topan con su futura víctima horas antes del asesinato. Y, ¿qué pasa? que ya no pueden. Raskolnikov, en Crímen y castigo (libro de Dostoievski), también tiembla al matar a la vieja, aunque llevaba planeando friamente el asesinato bastante tiempo. Cuando estamos lejos de nuestra víctima, cuando no la tenemos delante, podemos actuar fríamente. Pero el cara a cara hace surgir el sentimiento de culpabilidad. Dice Diderot en Carta sobre los ciegos para uso de los que ven:
"Análogamente, no dudo de que, de no ser por el miedo al castigo, muchos estarían más dispuestos a matar a un hombre a una distancia tal que se le viera como una golondrina que a degollar a un buey son sus propias manos. Si tenemos compasión por un caballo que sufre y aplastamos a una hormiga sin sentir escrúpulo alguno, ¿no será porque nos anima el mismo principio?"
Matar a un hombre en París e irse a China (situación hipotética planteada por Diderot) resulta más fácil que hacerlo y quedarse en el mismo sitio. La distancia física facilita el olvido o la ausencia de concienca moral. Matar a un Mandarín chino, desde casa, con apretar un botón, es aún más fácil, porque no veo, no conozco a mi víctima. La distancia temporal también puede actuar como narcótico. Crímenes del pasado no nos escandalizan ya - y quizás no nos hayan escandalizado jamás.
En todo caso, se puede esquivar la autoridad, la mirada de los demás, el juicio del otro, con la distancia (física o temporal) pero nunca el superyó (por volver a Freud)... a menos de que nos engañemos. Hombres como Eichmann, quien planeó la Solución Final (plan de exterminio de todos los judíos), actuó aparentemente sin escrúpulos. Fue inhumano pero obedeció a sus superiores, sin ponerse en cuestión. No tuvo culpabilidad, no sintió remordimientos. Parece que obedeció a una moralidad diferente, también se puede pensar que no tenía moralidad, aunque él dijo haber actuado siempre según las órdenes.
Y vosotros, ¿os consideráis ejemplares, en tanto que seres morales? ¿Pensáis tener algo parecido al superyó? ¿Tenéis el sentimiento de culpabilidad hypertrofiado?
Bueno, antes que nada, deciros que los blogs que tenéis en la columna izquierda son los de mis compañeros, que están muuuy bien hechos y os pueden resultar útiles (a nivel personal, también para completar con este blog) ya que tratamos todos problemas complementarios : la responsabilidad, la suerte moral, la autoridad... etc. A lo mejor alguno de vosotros ha tenido ya la curiosidad de pinchar los enlaces, y sino, pues ya sabéis ;-)
¿Habéis oído hablar del anillo de Gyges? En el segundo libro de la República de Platon, recurre Glaucón a esa leyenda para apoyar la tésis según la cual no aplicamos la ley moral por y en sí misma. Un pastor estaba estupendamente con sus ovejas, en su prado o donde fuera. Una tormenta se desató y se abrió una grieta; el pastor se metió en ella y encontró un anillo, del cual se aproprió (es un relato mitológico, chic@s). Fue descrubiendo que al girar el anillo, se volvía él invisible para los demás. Gracias a ello, pudo seducir a la reina, conspirar con ella contra el rey, matarlo y hacerse con la corona. Glaucón sostiene que cualquiera en posesión de tal anillo transgrediría las normas morales, ya que nadie le vería, nadie podría acusarle. Es una forma de decir que la ley moral se aplica por mierdo a los demás, por lo tanto a la autoridad externa. Y vosotros, si tuviérais un anillo de Gyges, ¿qué cambiaría en vuestra conducta moral?
Carlo Ginzburg, un historiador italiano nacido en el 1939, recoge en su artículo "Matar a un mandarín chino" (en Ojazos de madera) ciertas implicaciones morales de la distancia, paseándose por textos de filósofos y/o literatos clásicos como Aristóteles, Diderot, Adam Smith o Chateaubriand. No voy a resumirlo aquí, aunque si os interesa el tema, puedo pasaros el texto (es cortito, muy claro y sobre todo descolocador, interesantísimo). Básicamente plantea el dilema, llevado a su extremo con el invento de la bomba atómica, de las implicaciones morales de la distancia (física y temporal). En un momento dado de El sueño de Cassandra (película de Woody Allen), los protagonistas tienen que matar a un hombre que desconocen, y casualmente topan con su futura víctima horas antes del asesinato. Y, ¿qué pasa? que ya no pueden. Raskolnikov, en Crímen y castigo (libro de Dostoievski), también tiembla al matar a la vieja, aunque llevaba planeando friamente el asesinato bastante tiempo. Cuando estamos lejos de nuestra víctima, cuando no la tenemos delante, podemos actuar fríamente. Pero el cara a cara hace surgir el sentimiento de culpabilidad. Dice Diderot en Carta sobre los ciegos para uso de los que ven:
"Análogamente, no dudo de que, de no ser por el miedo al castigo, muchos estarían más dispuestos a matar a un hombre a una distancia tal que se le viera como una golondrina que a degollar a un buey son sus propias manos. Si tenemos compasión por un caballo que sufre y aplastamos a una hormiga sin sentir escrúpulo alguno, ¿no será porque nos anima el mismo principio?"
Matar a un hombre en París e irse a China (situación hipotética planteada por Diderot) resulta más fácil que hacerlo y quedarse en el mismo sitio. La distancia física facilita el olvido o la ausencia de concienca moral. Matar a un Mandarín chino, desde casa, con apretar un botón, es aún más fácil, porque no veo, no conozco a mi víctima. La distancia temporal también puede actuar como narcótico. Crímenes del pasado no nos escandalizan ya - y quizás no nos hayan escandalizado jamás.
En todo caso, se puede esquivar la autoridad, la mirada de los demás, el juicio del otro, con la distancia (física o temporal) pero nunca el superyó (por volver a Freud)... a menos de que nos engañemos. Hombres como Eichmann, quien planeó la Solución Final (plan de exterminio de todos los judíos), actuó aparentemente sin escrúpulos. Fue inhumano pero obedeció a sus superiores, sin ponerse en cuestión. No tuvo culpabilidad, no sintió remordimientos. Parece que obedeció a una moralidad diferente, también se puede pensar que no tenía moralidad, aunque él dijo haber actuado siempre según las órdenes.
Y vosotros, ¿os consideráis ejemplares, en tanto que seres morales? ¿Pensáis tener algo parecido al superyó? ¿Tenéis el sentimiento de culpabilidad hypertrofiado?

10 comentarios:
Buenas, ( no pienses que soy ruín o maligna) :) Pero si fuera por ahí matando a la gente, si que lo mataría a 10 metros porque no tengo la sangre fría esa, de mirar a la cara, a los ojos, y ver que esa vida esta en peligro por mi culpa. Que es lo mismo a 10 metros, pero tenemos algo que no nos deja hacerlo por un remordimiento más intenso que el otro.
Atrofiado, no, pero depende de la situación; puede ser que si. También que el roce hace el cariño ( lo digo por el tipo de las situaciones que habia comentado antes)
BEsos!
Atrofiado no, hypertrofiado, es decir, exagerado :-)
La verdad es que si tuviera un anillo que me hiciera invisible por supuesto que haría cosas malas, aunque también buenas. De todas formas pienso que eso es algo que no podemos saber a no ser que se nos presente la oportunidad. Lo mismo sucede con el tema de matar a alguien, yo no me considero capaz de matar a nadie ni cara a cara ni a distancia pero tal vez, si tuviera que hacerlo por alguna circunstancia, puede que lo hiciera. También es verdad que matar a alguien estando a una cierta distancia resulta más fácil así como matar a alguien al que no conoces.
P.S.: yo también tengo que registrarme cada vez que quiero dejar un comentario
Si tuviera ese anillo creo que intentaría siempre hacer el bien ante toda situación .Ojala pudiera tenerlo, pero hacemos ya lo que podemos.
Pero, también es verdad que muchas veces por cualquier causa te han dado muchas ganas de hacer algo contra a alguien que lo haya hecho, incluso te dan las ganas de matar a alguien y eso pasa muchas veces, pero si no nos contenemos en estas situaciones, ¿que haríamos de nuestra vida?, siempre hay que tener algo de paciencia.
También, es más fácil matar a desconocidos y a distancia que todo lo contrario, nunca tendría la sangre tan fría de matar a alguien cara a cara.
Muchas veces si que me veo con la culpabilidad muy exagerada, puedo que no haya hecho algo grave, pero yo si lo pienso y a lo mínimo me disculpo.
Hola!
Yo creo que seria incapaz de matar a alguien, o incluso de herirle conscientemente, pero también tendría que verme en una situación crítica y con presión. Así cualquiera puede hacer lo que sea. Pero yo no lo haría, ni a 2 metros ni a 2 kilómetros.
Respecto a si tengo el sentimiento de culpabilidad exagerado, creo que sí, siempre trato de hacer las cosas bien, sinó es como si me traicionara a mi misma.
Pues yo si tuviera un anillo de Gyges creo que me atrevería a hacer algunas cosas que sino no haría.
No me considero ejemplar moralmente, porque seguro que hay cosas que gente no comparte conmigo, y por eso no hay que decir que la moralidad del uno o del otro es la buena, simplemente son diferentes.
jeje y no creo que tenga el sentimiento de culpabilidad hypertrofiado, tampoco es algo que esté todo el día carcomiéndome, solo ocurre en ocasiones.
Hasta luego
Muy sincero/a 1991, yo también creo que haría cosas que no haría de normal, con la mirada de las otras personas. Es más, estoy segura de que lo haría.
Crec que és una pregunta molt difícil de contestar en les nostres condicions, ja que des de menuts ens han ensenyat que matar algú està malament i nosaltres ho hem interioritzat, així que ho considerem com una cosa que ja ve junt a nosaltres quan naixem.
Encara que probablement si la premissa haguera sigut la contraria i no ens hagueren fet carregar amb el càrrec de consciència que suposa fer aquesta acció, ho trobaríem una cosa normal, per exemple a Corea no els han inculcat ninguna creença de que menjar carn de gos és roí o fastigós, i ho fan normalment, en canvi ací ens dóna molt de fàstic, i fins hi tot després hi sentiríem remordiments pel pobre animal.
Així que en certa manera crec q si que les fonts externes són les que han posat aquest pes sobre nosaltres, encara que en el cas del humans crec que entren altres premisses, com: i si fora jo o un familiar meu...
La verdad es que a más de un personajillo que hay suelto por la calle si que me han dado ganas de matarle alguna vez.. jeje, pero si se que si estuviera en una situación real sería incapaz, aunque estuviera a medio mundo de distancia, tengo muy claro que todos somos personas, y seres vivos, y por mucho mal que me hayan hecho, o hayan hecho, tienen derecho a vivir.
Si tuviera ese anillo haría muchas travesuras, pero nunca maldades, y aún así no haría daño a nadie con estas, no suelo hacer cosas que no me gustaría que me hicieran a mi.
Supongo que sobre lo de considerarme un ejemplo moralmente, pues supongo que en algunos aspectos es posible, pero es cuestión de gustos.
Si yo tuviera un anillo que me hiciera invisible haria cosas buenas y malas, te serviría para ser espía, para esconderte de alguien que no quieras que te vea.. pero bueno yo creo que lo utilizaria también para hacer el bien, aunque como nunca he tenido uno de esos no sabria que haría ahora esactamente con el..
Si habria que matar es mas facil matar a gente a la que no conoces y ha poder ser que el no te vea..
P.D.: he estado sin internet por eso no he podido contestar hasta ahora..
saludos!!
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